En una calle cercana al Castillo de san Marcos, alquiladores, permanece abierto tras doce años de existencia esta peculiar taberna cuyo nombre hace referencia al mundo del vino, ' la media chica' que era una medida a la hora de servir el vino.
Regentado por Jesús Espinar, se pueden degustar vinos a granel de la Bodega Gutiérrez-Colosía cuya andana de botas se encuentra tras el mostrador así como otros caldos portuenses embotellados.
Su especialidad son los montaditos y chacinas así como una variedad de típicas tapas frías cuya mayoría están elaboradas con Finos y Vinagres envejecidos en la ciudad, como los boquerones en vinagre de yema o las patatas aliñadas.
Cerrado los domingos